Es
bastante corriente confundir tecnología con ciencia aplicada, definiendo la
tecnología como algo subordinado a la actividad científica, sin embargo, se
trata de uno de los tópicos más extendidos sobre la naturaleza de la actividad
tecnológica.
En
primer lugar, la motivación, actividad y productos de la ciencia y de la
tecnología son diferentes. La motivación de la ciencia responde al deseo de las
personas de conocer y comprender racionalmente el mundo que nos rodea y los
fenómenos con él relacionados, la actividad es la investigación y el producto
resultante es el conocimiento científico.
En
segundo lugar, si bien es cierto que la tecnología utiliza conocimientos
científicos, también se basa en la experiencia, utiliza muchas veces
conocimientos empíricos y tiene en cuenta muchos otros factores, como por
ejemplo los aspectos prácticos de la construcción o de la producción
industrial, los modos y medios de producción, la factibilidad económica, la
adaptación del producto a las costumbres del usuario, la aceptación que el
producto pueda o no tener en el público, etc. Además la tecnología está, sobre
todo, vinculada a cosas, físicas o virtuales, que el ser humano hace, a cosas
artificiales.